¿Podría el agua estar afectando a tu rutina de cuidado capilar?
Los depósitos minerales del agua dura pueden acumularse con el tiempo sobre la fibra capilar. Como tricóloga, lo veo reflejado en cómo describen su cabello mis clientas y clientes: lo notan diferente, los productos dejan de funcionar como antes y ningún acondicionado, por intenso que sea, parece resolver del todo el problema.
Esta acumulación puede hacer que el cabello se sienta:
- Seco y áspero al tacto
- Apagado y sin brillo
- Más difícil de desenredar y peinar
- Menos receptivo a los tratamientos acondicionadores
Los depósitos minerales también pueden interferir en el rendimiento de los productos de cuidado capilar y facial al crear una barrera entre el producto y la superficie del cabello o de la piel. Quienes invierten en sérums para el cuero cabelludo, tratamientos reconstructores o servicios de coloración pueden encontrar resultados menos predecibles en zonas de agua dura: no porque los productos no funcionen, sino porque el agua trabaja en su contra.
¿Qué puedo hacer?
Desde el punto de vista de la tricología, abordar la calidad del agua resulta más eficaz como parte de un enfoque por capas.
Actúa sobre el agua en el origen. Un filtro de ducha que reduce el cloro y filtra sedimentos disminuye la carga diaria sobre el cuero cabelludo, eliminando dos variables que se van sumando con el tiempo. Esto no es un tratamiento para ninguna afección del cuero cabelludo, pero cambia el punto de partida con el que tu cuero cabelludo trabaja cada día.
Contempla tu rutina de productos de forma global. Si tus resultados de cuidado capilar te parecen irregulares a pesar de usar buenos productos, merece la pena investigar la dureza del agua. Consulta el informe anual de calidad de tu proveedor local de agua para conocer el valor de dureza en mg/l de CaCO₃. En zonas de agua dura, importa lo que te aplicas, pero también con qué te lo aplicas.
Reflexión final
Ningún filtro de ducha debería considerarse un tratamiento para las afecciones del cuero cabelludo, y conviene dejarlo claro. Pero la calidad del agua es una variable ambiental real, que la investigación en tricología y dermatología reconoce cada vez más como relevante para la salud del cuero cabelludo y de la piel.
Dedicamos mucho tiempo a pensar en los productos que aplicamos al cabello y la piel, pero rara vez cuestionamos el agua con la que los aplicamos. Para muchas personas, puede que esa sea justamente la variable olvidada.