El agua dura es uno de los términos de calidad del agua con los que más se topa la gente tras mudarse a una ciudad nueva, y también uno de los más malinterpretados. La mayoría no piensa en su agua hasta que algo cambia: te mudas a un sitio nuevo, tu pelo empieza a notarse distinto, o aparecen marcas blancas en la mampara de la ducha que ya no se van del todo. Ese suele ser el momento en que un término al que nunca habías prestado mucha atención cobra importancia de repente: el agua dura.
El agua dura no es agua sucia
Uno de los mayores malentendidos es que agua dura significa agua de mala calidad. No es así. El agua dura simplemente contiene niveles más altos de minerales naturales - sobre todo calcio y magnesio - que el agua recoge al pasar por roca y suelo. En muchas partes de Europa esto es completamente normal, y algunos de los sistemas de agua potable más limpios del mundo son también sistemas de agua dura. El agua dura no es contaminación. Es química.
¿Qué hace que el agua sea dura?
A medida que el agua se mueve por el terreno, disuelve minerales de la roca y el suelo. Cuanto más calcio y magnesio recoge, más dura se vuelve el agua. La dureza se mide habitualmente en miligramos por litro de equivalente de carbonato cálcico (mg/l CaCO₃). Una guía simplificada:
| Clasificación | Dureza |
|---|---|
| Blanda | por debajo de 75 mg/l |
| Moderadamente dura | 75–150 mg/l |
| Dura | 150–300 mg/l |
| Muy dura | por encima de 300 mg/l |
Clasificaciones de dureza de uso común basadas en la concentración de carbonato cálcico (CaCO₃). Referencia: World Health Organization, Hardness in Drinking-water (2011).
No toda el agua es igual
La diferencia entre ciudades puede ser considerable.