La respuesta honesta depende de tu agua, de cómo la usas y de para qué está diseñado el filtro.
Si buscas cada cuánto hay que cambiar un filtro de ducha, lo normal es encontrar una cifra redonda: cada dos meses, cada tres, a veces cada seis. Son cifras útiles. Pero son orientaciones, y casi nunca se presentan como tales.
Imagina dos hogares que instalan el mismo filtro el mismo día. En uno, una sola persona se da una ducha corta cada mañana. En el otro, una familia de cuatro hace pasar varias veces más agua por el mismo cartucho. A una casa puede llegarle más sedimento con el agua de la red, a otra un nivel de cloro distinto. Y quien disfruta de duchas largas y calientes puede gastar ciertos medios filtrantes de otra manera que quien las prefiere cortas y más frescas.
Entonces, ¿por qué habría que cambiar los dos filtros el mismo día?
En PICKI NIKI creemos que una recomendación de cambio debe ser justo eso: una recomendación. La pregunta que merece la pena hacerse no es tanto «¿Cuánto tiempo llevo con este filtro?» como «¿Cuánto de este filtro he usado de verdad?».
No existe una vida útil universal para un filtro de ducha
A un filtro de ducha no le pasa solo el tiempo. Le pasa el agua.
Importa cuánta agua usas y también lo que esa agua arrastra. Según el medio filtrante, las condiciones en las que te duchas también pueden influir.
El calendario te dice cuánto tiempo lleva instalado el filtro. Llevar la cuenta del volumen te dice cuánta agua ha pasado por él. El propio filtro puede mostrarte algo que ninguno de los dos puede: lo que se ha acumulado dentro o cuánto medio consumible queda.
Son tipos de información distintos, y una fecha fija de cambio solo usa el primero. Antes de preguntar cuánto dura un filtro, pregunta cómo se ha calculado esa duración.